Tu recuerdo todos los días me acompaña. Los GENIOS nunca mueren y las GENIAS, menos. Herencia nos has dejado y por los rincones de la gran casa, recuerdos. Siempre en mi corazón todos los amores que fueron un juego perdido. Ahora comprendo por qué a los 15 años recitaba a Bécquer. Siempre seguiré preguntándome por qué no te sentaste a mi lado para invitarme a un refresco. Siempre daré gracias por haber estado entre tus brazos, conocer tus risas y también tu llanto.
viernes 30 de septiembre de 2011
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